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Todo lo que siempre has querido está al otro lado del miedo

Esta es una frase que define exactamente el momento por el cual estoy transitando ahora mismo.

La vi hace meses atrás de su original en inglés «Everything you ever wanted is on the other side of fear«.

¿Qué significa está frase? Lo primero que interpreto es que dejando atrás (enfrentándolos) los miedos solo nos esperan nuevas cosas por descubrir.

O quizá se refiera a que el miedo como tal no es algo solamente «malo» en si mismo, sino que yendo al significado literal de «en el otro lado», puedo pensar que el miedo entonces posee dos lados: uno que nos causa pánico, desesperanza, ese que nos paraliza y aleja, y otro que nos inspira a desfiarnos, explorar, aprender y descubrir.

¿Pero que es el miedo entonces?

El miedo es ante todo una función biológica que nos sirve para sobrevivir, es decir, un mecanismo de adaptación que nos permite reaccionar rápidamente ante situaciones que sentimos o consideramos (en base a nuestras creencias) potencialmente peligrosas.

El miedo entonces no es algo malo, todo lo contrario, es una función adaptativa del ser humano. Sin embargo, el miedo patológico o disfuncional es el verdaderamente peligroso.

La forma en que manejamos ese miedo es crucial, ya que es normal sentir miedo… El problema comienza cuando el miedo causa diversos problemas en nuestra vida a nivel emocional u orgánico, ese puede ser el miedo disfuncional.

En definitiva, el problema es lo que hacemos con el miedo, y no el miedo en si mismo, pues éste no es más que una emoción.

En mi caso el miedo, era lo que me alejaba de mis sueños, anhelos y metas, el que me decía constantemente que tuviera cuidado, que no me arriesgara, que siguiera en mi zona de confort.

La influencia de mis creencias

Tenía la creencia de que ya había llegado a mi máximo, que mi situación actual era lo mejor que podía irme al corto plazo. Esas mismas creencias, eran las que me hacían sentir pequeño, solo e indefenso, y las que no me permitían ver el abanico de posibilidades que había frente a mi.

Cuando el miedo forma parte de tu vida durante un tiempo se vuelve una carga energética pesada, y cada vez más difícil de llevar, como un proceso crónico y desgastante.

Ante esta nube negra con la cual convivía desde hacía tiempo, decidí ir a terapia en busca de soluciones.

Al mismo tiempo, en mi Daimoku también me visualizaba triunfante, con determinación y la esperanza dibujada en mi sonrisa, superando ese miedo y teniendo una prueba real para inspirar a otros. Las reuniones de diálogo también fueron un factor determinante, pues incluso sin haber expresado mi lucha interna, día a día me podía nutrir de experiencias similares sobre esto que yo sentía.

Tras un año y medio de proceso logré transformar mís creencias, entender muchas cosas, encontrar respuestas (y descubrir nuevas interrogantes). Pero por sobre todo aprender grandes enseñanzas sobre la importancia de mi familia (especialmente Marcela, que me acompaño durante todo este proceso de introspección), sobre la verdadera naturaleza del miedo, de las diferentes formas que tenemos de percibir la realidad, y sobre la transitoriedad de los fenómenos.

Es increíble lo rápido que pasa el tiempo, mucho más cuando trabajas en algo que te apasiona junto a personas inteligentes y talentosas a tu lado.

Así es como han transcurrido los últimos 15 años en Infranetworking: apasionantes, intensos, llenos de compromiso y descubrimientos junto a un grupo humano excelente del cual me siento orgulloso.

Comencé en esta empresa a los 19 años, en el invierno del 2004 tras haberme mudado desde Mercedes. Desde entonces pase por múltiples roles y funciones. En todo este tiempo me descubrí inmerso en una industria apasionante, la cual abracé y con la cual me comprometí de lleno haciendo el máximo esfuerzo, tanto interna como externamente en comunidades online.

Una de las cosas que comprendi en terapia y con la introspección es que tanto en el trabajo como en otros aspectos de la vida, es imposible mantenerse estático. Es algo de lo que se habla mucho, pero se ve que yo aún no lo tenía interiorizado al 100%.

Esto me llevo a darme cuenta que los años pasan, y las prioridades cambian. Comencé a ocupar mi tiempo en nuevas actividades e intereses, donde muchas de ellas ya no eran 100% compatibles con el trabajo que llevaba desde hacía tanto tiempo.

Así fue como siguiendo mi instinto, tras reestructurar mis creencias y abrazando mis miedos, comencé a pensar en el cambio. Y automáticamente, surgieron nuevas oportunidades, donde cada pieza comenzó a encajar de forma perfecta en el puzle de las necesidades de mi vida. Como dice Nichiren Daishonin: ‘Las virtudes invisibles generan recompensas visibles‘.

En este invierno, pero con 35 años, decidí tomar la decisión de renunciar a mi principal cargo en Infranetworking, para adentrarme en nuevas aventuras en el mundo de la tecnología, especialmente en una rama extremadamente interesante: la ciberseguridad.

No puedo dejar de sentirme orgulloso de la empresa que me recibió y con el paso de los años ayude a moldear, en la cual conocí tremendos valores humanos, donde me formé desde cero, el lugar donde desarrollé gran parte de mi personalidad y carácter, donde hice amigos, y aprendí un montón de todos, pero en especial de Daniel, un amigo, socio, jefe y desde el principio uno de mis más influyentes mentores.

Sólo puedo decir… Gracias!

«Twenty years from now you will be more disappointed by the things that you didn’t do than by the ones you did do. So throw off the bowlines. Sail away from the safe harbor. Catch the trade winds in your sails. Explore. Dream. Discover.»

Sarah Frances Brown

Publicado elPersonales

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