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Aquel que no conoce su propia historia está condenado a repetirla

Esta es una frase que escuché por primera vez en la serie «Escobar, El patron del Mal«, que relata la vida, andanzas y muerte de Pablo Escobar, el capo narco más grande de todos los tiempos, y una de las personas que amasaron mayores fortunas a costas del tráfico de estupefacientes.

En la serie ‘El Patrón del Mal’, no solamente podemos ver la vida de Pablo Escobar, sus negocios de drogas y la violencia con la que controlaba a todo el mundo que lo rodeaba. También es una serie que está llena de mensajes de aprendizaje.

Dos cosas me llamaron la atención de esta serie, una fue la determinación tremenda que tuvo Escobar desde los inicios (cuando no era «nadie» y no tenía un centavo en su bolsillo), hasta convertirse en un hombre rico y exitoso (más allá de que todos sabemos qué lo hizo a costa de nada legal y bueno). Además de la forma positiva de pensar que tenía para lograr saltar las piedras que se le atravesaban en el camino, el nunca se resignaba ante nada (repito, más allá de los medios que usaba) ni nadie.

La segunda cosa que me llamó la atención, fue la frase que se anuncia en cada capítulo de la serie y es:

Aquel que no conoce su propia historia está condenado a repetirla

Esta es una frase de George Santayana (aunque otros dicen que es de Napoleón Bonaparte, incluso del filósofo chino Confucio)

Al escuchar esta frase y leerla muchas veces no puedo evitar relacionarla con la forma en que muchos de nosotros hemos vivido nuestra vida durante períodos de tiempo (algunos toda la vida quizás).

Me cuesta no enlazarla con el concepto de Karma y de toda la herencia que traemos de nuestras generaciones pasadas.

Si siempre hacemos las cosas de una misma manera, y no obtenemos nada positivo, siempre estamos condenados a tener los mismos resultados, año tras año, vida tras vida.

Llevándolo al ámbito del trabajo por ejemplo, si siempre tenemos una actitud pasiva y nada proactiva, es probable que pocos resultados tengamos frente a nuestro jefe o empresa, quizás te despidan o no avances tan rápido como otros.

Y en cuanto a los problemas o relaciones de amistad o pareja, se me viene a la mente un conocido que siempre «usa» a las parejas que tiene a su alrededor, las engaña, destrata y manipula para tenerlas siempre bajo control. Y el resultado siempre es el mismo para él y sus relaciones, tarde o temprano, termina solo, sufriendo y sin saber qué rumbo tomar.

También me viene el ejemplo de un familiar muy cercano, que siempre se ha manejado por la vida con la máxima «yo no tengo nada más que aprender» o «ah… yo soy así y no voy a cambiar», por supuesto, no son cosas positivas pues con esa forma tan cerrada y anti-reflexiva de ser, logra repetir siempre sus mismos conflictos con la gente y no avanza nunca en su desarrollo personal, al mismo tiempo que termina cada vez más sola.

Por eso es tan importante mantener un espíritu reflexivo y abierto para seguir mejorando nuestro desarrollo como persona, es vital para convertirnos en mejores seres humanos, y a la vez para orientar a otros, para alentarlos a que pueden cambiar su vida si saben hacia donde mirar.

Los problemas y conflictos que tenemos, están ahí frente a nuestros ojos, y delante de nuestro corazón para que podamos solucionarlos. Mientras no los enfrentemos, cambiemos nuestro interior y luego logremos salir victoriosos ante ese obstáculo, las leyes del Karma siempre seguirán poniéndolos frente a nosotros, repitiéndonos siempre la misma historia.

¿Qué hay de ti? ¿Cuál es tu experiencia repitiendo historias y solucionándolas?

Publicado enBudismo y Filosofía

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