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La clase de 6to

Ayer me estaba acordando de cuando tenía 11 años y concurría al último año (6to) de primaria en la Escuela Nro 10, Juan Antonio Lavalleja en Mercedes. Me vinieron tantas buenas memorias sobre ese año escolar… Lo primero que recordé es que en esa época había un plan «piloto» de usar mesas redondas en vez de los clásicos y antiguos bancos/pupitres individuales, cosa que hacía la copiada de algunos trabajos mucho más fácil jeje.

Pero lo que más tengo presente, era la clara definición de cada integrante; habían 2 grupos, los «normales» y el grupo de los freaks, los normales eramos Agustín y yo, y los Freaks los otros tres integrantes de la mesa.  A cada uno de los freaks les habíamos asignado un apodo, que concordaba con alguna de sus características físicas (jajaja, ahora veo por que los niños son tan crueles!), y no era que nosotros (los normales) no tuvieramos desperfecto, simplemente que la crítica, crueldad y risa «sana» estaba dirigida hacia ellos, tampoco solíamos decirles mucho estos sobrenombres en público, era como una identificación que usabamos entre nosotros para referirnos en privado, nada que ver con el bulling/acoso que sufren los niños hoy en día en las aulas, nosotros eramos unos santos al lado de lo que se ve hoy en día. En fin…

limburger

En primer lugar y por orden de deformidades teníamos a:

Limburguer: era una compañera que tenía unos labios muy grandes, y en esa época por la TV daban unos dibujos llamados Los Motoratones de Marte, donde uno de los «malos» era un tal Limburguer, que tenía una boca (jeta) gigante, la cual concordaba perfecto con los prominentes labios de nuestra compañera, y ahí la «bautizamos» sin pensarlo más. Desde ese día hasta hoy para nosotros es Limburguer.

CrostyCrostituta: no recuerdo el nombre de esta compañera, pero lo que si recuerdo era que tenía la cara, los dientes y los pelos como el payaso Crosty de Los Simpsons. Y como había que añadirle un toque maś cruel, mezclamos «Crosty» con «prostituta» (un ingenio bárbaro para los nombres!), y le decíamos la Crostituta, jajaja.

El pato Héctor: este era el menos original, y se dio un día que yo me puse a dibujar a este compañero y cuando termine el dibujo me salió la cara de un pato, creo que era porque tenía una trompa un poco deforme tirando a la que tienen los patos, andá a saber. Era un compañero re tranquilo recuerdo.

pato

De estos tres compañeros nunca más supe nada, espero estén bien y desde este post les pido perdón si alguna vez fuimos crueles con ustedes por estos apodos, sobre todo con Limburguer a la que siempre jodíamos bastante.

Otra cosa que me acordé de esta clase, fue de un compañero llamado Francisco, al cual apodabamos como «Pancho». Era un alumno bastante grande, el más alto de la clase, y encima estaba muy cuadrado, te metía una piña y te dejaba hecho bolsa. La cuestión es que Pancho tenía un pequeño problema a nivel mental que lo hacía más «lento» que muchos alumnos de la clase en trabajos y razonamientos, y nosotros que eramos tremendos hdp siempre lo agarrabamos para joderlo y molestarlo por cualquier cosa. Era un loco bueno, pero de tanto que lo jodíamos terminaba calentándose y corriéndonos por todo el patio.

Goro

El evento más claro del poderío físico de pancho frente a nosotros fue una vez, en que estabamos dentro del aula y lo estabamos maldiciendo, diciendole insultos, etc… y Pancho vino con todo el power a aplastarnos, y en ese momento le pedimos disculpas con una frase rápida para safar al estilo: ‘Pancho, por favor no, no nos pegues, perdonanos, no quisimos ofenderte, no te vamos a joder más». Y el loco más bueno nos dijo «Bueno, si, está bien», acto seguido: se dió media vuelta y cuando se estaba yendo, Agustín sacó una lapicera BIC de las azules, le quitó el capuchón y bien de garronero se la clavó en el medio de su inmensa espalda.

Por dentro pensabamos, «con esto si lo desarmamos», y lo que ocurrió fue totalmente lo contrario… Al momento en que Agustín lo apuñaló por la espalda, la lapicera se hizo mierda en su mano, y ahí como que los dos nos miramos y dijimos «Super Pancho indestructible, ahora si morimos… Lo apuñalamos con una lapicera BIC y el tipo ni se inmuto», era la reencarnación de Goro de Mortal Kombat. Lo único que le quedó fue un rayón azul en la túnica blanca! Y lo siguiente es predecible, Pancho se dió vuelta, nos miró como para matarnos por haber traicionado su perdón, y luego de eso creo que salimos corriendo para que no nos pegara, jajaja. ¡Qué grande Pancho! ¡Mil disculpas por todas las jodas que te hicimos!

Qué buena clase la de 6to, no solo por los compañeros sino también por la maestra, que no recuerdo su nombre, pero si que todos la apodaban «Chispa», una veterana que la tenía muy clara y nos supo guiar por el mejor camino con su enorme corazón. Creo que fue en el año 1996 que terminamos la primaria, algunos dimos el salto al Liceo, otros a la UTU, y ya se venía la adolescencia…

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