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¿Para qué estudio Psicología?

Parece que fue ayer cuando comencé a estudiar la carrera de Psicología. Eran los primeros días de Febrero de 2010, y bajo la premisa de “no tengo nada que perder” me anoté en una carrera que desconocía totalmente.

Por aquel entonces las opciones educativas a nivel universitario en Maldonado eran muy pocas y Psicología era la carrera del área de humanidades que más interesante me pareció entre todas las opciones de educación terciaria y universitaria que habían. Y así empecé, sin saber qué me deparaba.

Con el correr de los primeros años fui dándome cuenta poco a poco que era una carrera hermosa, desafiante, y por sobre todo que me haría crecer mucho personalmente, mostrándome la importancia de la terapia psicológica como guía para superar obstáculos emocionales en mi propia vida, y en las de los demás.

La carrera de Psicología me confirmó algo que ya venía viendo desde hacía años con mi práctica de Budismo Nichiren: las respuestas a nuestros problemas, así como las soluciones dependen enteramente de nosotros mismos. Sólo que en la facultad la diferencia es que se aprende de una forma científica y basada en estudios académicos.

Por esos años, en la facultad existía mucha incertidumbre por los constantes problemas académicos y políticos que afectaban la avalación del título ante el MEC. Y a finales de 2013 tanto Marcela como yo tomamos la decisión de dejar los estudios de forma temporal, hasta que las circunstancias fueran más favorables para seguir formándonos.

El tiempo pasó, cinco años para ser exactos, donde me dediqué 100% al trabajo y realizar muchas cosas pendientes:

  • Consolidar aún más la relación de pareja.
  • Aprender a manejar y comprar un auto.
  • Tener un hijo y formar una familia.
  • Mudarnos a nuestra propia casa.
  • Casarnos de forma mágica rodeados de familia y amigos.
  • Viajar!

Y en 2017 las cosas ya terminaron de acomodarse para que pudieramos volver a estudiar. Primero empezó Marcela, y en este año 2018 retomé yo.

Volver (después de cinco años sin estudiar ni una sola hoja de teorías, ramas o técnicas psicológicas) a dedicarle nuevamente tiempo a estas cosas me resulta un poco extraño.

También acomodar los horarios, trabajos, tiempo en familia, y actividades de nuestro hijo con el calendario académico no ha sido fácil, pero cuando anhelas algo con fuerza, y tienes las personas correctas para darte el empujón que falta, el universo conspira a tu favor para lograrlo. Y así fue.

Volví a las clases hace unas semanas, con un sentimiento extraño que me reinaba por dentro, quizás porque desde mis primeros años en la licenciatura en Psicología al día de hoy hubieron muchos cambios: diferente lugar geográfico, compañeros mucho más jóvenes y también un programa de estudios diferente.

Y lo que más cambió… yo! Ya no tengo 25 años, tengo 33 y una mente más consciente de muchas cosas en comparación a esa época… Lo que también cambió fue mi deseo por aprender más de esta hermosa carrera, que comencé hace años sin saber si era “lo mio”, y terminé descubriendo que es uno de mis más grandes propósitos para mis próximas décadas.

Como dice Mel Robbins en su libro The 5 seconds Rule, en el capítulo “Pursuing passion”, tenemos que perseguir aquello que nos hace felices, nuestras pasiones, teniendo coraje de enfrentar esos nuevos y desconocidos desafíos haciendo el máximo esfuerzo.

Al volver a encaminarme en los estudios también me di cuenta que desde hace años estaba en una zona de confort, pues salvo algunos casos puntuales, no me auto-exigía mi máximo esfuerzo en nuevos desafíos como los que plantea la facultad.

Por sobre todo creo que encontré respuesta a una gran pregunta que por aquel entonces aún era toda una interrogante: ¿Para qué? ¿Para qué estudio psicología?

Luego de 8 años de empezada la carrera encontré la respuesta: para crecer como ser humano, para ser más empático con los demás, para aportar una visión positiva y humanista en un mundo tan vertiginoso, cambiante y por momentos cruel. Para descubrir las causas psicológicas de mi propia vida a través de la psicoterapia, y para formarme con el fin de acompañar a otras personas a transitar sus diferentes etapas de la mejor forma posible, tal como me han guiado mis diferentes psicólogos a través de estos años.

He descubierto la respuesta a esa pregunta, y con ella, mi propósito.

Es a través de la educación que nos liberamos de la impotencia, de la carga de desconfianza dirigida contra nosotros mismos. Despertamos las capacidades que permanecen latentes en nuestro interior. Despertamos y ampliamos la aspiración del alma de convertirse en plena y completa. ¿Puede haber alguna experiencia más sublime en la vida?

Daisaku Ikeda

Publicado elPersonales

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