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Revolver, esa actividad tan necesaria

El otro día en una reunión de USGI del área de Punta del Este una practicante preguntó si con la recitación de Nam Myoho Rengue Kyo se podían cambiar esas formas tan propias que tenemos de reaccionar ante determinadas situaciones.

Otra miembro habló sobre su experiencia dominando los ataques de pánico gracias al Daimoku y posterior reflexión sobre el origen de esos ataques que le sucedían.

Y allí creo que justamente está la clave. En reflexionar y comenzar a “revolver la mierda” interna que tenemos en nuestra vida.

Por más que hagamos mil horas de Daimoku y participemos de las actividades de Soka Gakkai, si no tenemos coraje y voluntad de reflexionar sobre nuestra vida, sobre cómo nos sentimos, actuamos y vivimos en nuestra cotideaneidad, nunca podremos cambiar esos aspectos que tanto nos incomodan.

Desde mi experiencia, esta práctica sin reflexión sincera y acción resulta superficial. La introspección es el ingrediente vital de todo practicante, pues sin él no se podrá extraer el completo beneficio del Budismo.

Esto no quiere decir que practicar este el Budismo de Nichiren Daishonin sin reflexión no traiga beneficios a nuestra vida, pues con el solo hecho de recitar Nam Myoho Rengue Kyo ya estamos adquiriendo el estado de Buda y fusionándonos con el macrocosmos. Sin embargo, me atrevo a decir que el beneficio será limitado.

Es decir, que la práctica por si sola no podrá hacernos cambiar esos aspectos tan arraigados de nuestra personalidad, que tienen profundas raíces y se hallan envueltos en complejos entramados psicológicos.

Por ello encuentro fundamental la asistencia de la terapia psicológica para ayudarnos a “revolver la mierda” de mejor manera, que en conjunto con la práctica van a lograr hacernos avanzar más rápido que nunca.

Si bien el Daimoku es bueno para tratar cualquier tema, muchas veces se hace difícil analizar nuestra propia vida sin salir de nuestro ombligo. Tener una mirada más académica, científica y objetiva de los problemas que tenemos con la terapia psicológica hará el trabajo de reflexión, acción y cambio algo mucho más efectivo.

Tomar la ayuda de un buen psicólogo y sumarlo a la práctica lo veo como un automóvil (que representa nuestra vida) que necesita de herramientas especializadas (Daimoku + Estudio y Fé) para que le podamos realizar algunos ajustes, pero cuando hay cosas que le funcionan realmente mal, además de buscar la solución con esas herramientas, también pidamos ayuda en un taller mecánico para que nos de una mano revisando nuestro auto y guiándonos hacia la solución.

Y el ejemplo más claro: cuando tenemos una dolencia a nivel físico, se suele hacer Daimoku para que nuestro doctor tenga la sabiduría para dar con el diagnóstico y tratamiento correcto a fin de tener una rápida recuperación.

Con las dolencias emocionales (psicológicas) sucede igual, son igual o quizás más complejas que las físicas, y requieren de que encontremos un buen profesional que pueda guiarnos para sanar, al mismo tiempo que potenciamos todo con Daimoku y reflexión.

Tenemos numerosas herramientas en nuestra vida para seguir desarrollándonos, incluída la práctica Budista, que a mi forma de verlo, por los inmensos beneficios de Nam Myoho Rengue Kyo , es la más esencial y medular. Pero no es la única: la terapia psicológica, así como el practicar deportes y liberar endorfinas, estudiar una carrera, o realizar otros tipos de actividades que “nos hacen bien” también son totalmente válidas para ayudarnos en la búsqueda de nuestro bienestar.

Reflexionar sobre nuestra vida, reconocer nuestras fallas, los errores y emprender acciones para cambiar esas tendencias negativas es para mi la verdadera busqueda de la verdad, es seguir desarrollando el mundo de la “realidad” en cada  paso.

Publicado elBudismo y Filosofía

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