Saltar al contenido

Una noche más en velo

líder

Hacía tiempo que no trabajaba en el turno de la noche… por X y por Y esta semana se dió que ya he tenido que trabajar dos veces en el turno de 23 a 07 horas en la oficina. Se siente extraño, un ambiente bastante peculiar, silencioso, solo mi computadora y yo esperando que pasen las horas…

Esto me ha hecho recordar cómo era cuando trabajaba prácticamente en cualquier turno, haciendo extensos horarios, pues tenía dos trabajos y entre uno y otro completaba jornadas de 16 a 18 horas. Por supuesto no había vida social, no había novia ni tapoco familia o amigos, solo trabajo. Parece que hubiera sido ayer, pero ya pasaron cerca de 6 años desde eso. Hoy ya no trabajo en el turno de la noche ni tengo jornadas que superan las 8 horas de trabajo. Pero qué linda época fue aquella, donde lo más importante era hacer el esfuerzo necesario para salir adelante. Fue agotador, pero al mismo tiempo muy gratificante.

¡Ah…! Sólo me provoca un gran GRACIAS al universo por proveerme de semejante experiencia, que tanto me hizo crecer, donde conocí gente fantástica y que ha llenado mi vida de tantas maneras. Y todo esto me ha recordado y hecho replantear varios puntos importantes sobre el trabajo en general:

  • Nada se logra de un día para otro.
  • El éxito solo se alcanza con el trabajo duro a través de los años.
  • Enseñar a los demás con mi ejemplo.
  • No ser un líder autoritario.
  • Velar por los beneficios de la empresa, pero también por el bienestar de los empleados.
  • Todos los problemas son para mejorar, todos traen una enseñanza.
  • Si debo esforzarme el doble, hacer turnos raros o lo que necesite, lo haré con el mismo entusiasmo que me caracterizaba en mis comienzos.
  • No trabajaré sólo por obtener dinero, trabajaré por la gratificación de hacer las cosas bien, de aportar algo valioso al mundo y de convertir el trabajo en un ambiente más para desarrollar mi humanidad.

 «A un árbol no le lleva dos días alcanzar su plena estatura y robustez. De la misma manera, la gente que pudo triunfar en la vida no llegó hasta ese lugar en un par de años. Este principio se aplica a todas las cosas. Muchas veces se habla de la importancia de ‘lograr la excelencia’. ¿Qué quiere decir esto? Ser alguien capaz de merecer la confianza de los demás, ser alguien que irradia luz y brillo allí donde esté. Puede que, al principio, el trabajo no les agrade. Pero cuando pongan en él toda su seriedad y capacidad, cuando en ese trabajo palpite algo de ustedes, sentirán que han llegado a amar lo que hacen. Un refrán asegura: ‘Lo que se hace con gusto se hace bien’. Cuando consigan amar su trabajo, abrirán una tremenda vía para que se exprese su capacidad. Entonces, véanlo así: una vez que estén marchando por el camino elegido, nunca se desanimen, nunca pierdan la esperanza; así, tampoco se arrepentirán nunca de la elección que han hecho.»

Daisaku Ikeda

Publicado enPersonales

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.