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Viaje a Orlando, Estados Unidos

Desde que era pequeño siempre soñe con viajar a Estados Unidos, y conocer a ese país que era tan icónico para mi.

Recuerdo que desde mi niñez siempre me vi muy influenciado por la cultura norteamericana a través de una cosa u otra. Durante mi adolescencia idolatraba el lenguaje, la comida, las bandas de música, sus costumbres y modismos, entre otras cosas.

Con el tiempo cuando crecí y me convertí en Sysadmin Linux comencé a interactuar mucho en mi día a día con diferentes empresas de hosting norteamericanas a través de Internet. Esto me ayudó a seguir puliendo mi inglés, conocer un poco más sobre cómo dialogar a través de chat, emails, tecnicismos del trabajo que desempeñaba, etc.

Pero incluso así todo seguía siendo distante de mi realidad, el sueño de viajar a Estados Unidos parecía aún lejano.

Sin embargo, en Julio de 2019 cuando decidí dar el salto al otro lado del miedo, sabía que sólo me esperaban cosas cada vez mejores. Así fue como comencé a trabajar con una empresa norteamericana remotamente, y con el correr de los meses la posibilidad de viajar a dicho país se sentía cada vez más cercana.

Primer viaje

Durante el año 2019 después de varias charlas en familia, decidimos planear un viaje a Disney en Febrero de 2020. Para esto tuvimos que pasar primero por el proceso de renovación de pasarportes, que ya estaban por vencer, y luego llenar el interminable formulario de visa desde Internet, para luego ir a la embajada de EE.UU en Montevideo y tener una entrevista allí.

Pocos días luego de tener la visa de turista aprobada en mis manos, desde la empresa me invitan a viajar con todo pago a sus oficinas allá en Orlando, Florida. El objetivo era reunir a muchos de los empleados para conocerse entre si y planificar las actividades del año 2020. ¡Parecía un sueño hecho realidad!

Incluso cuando toqué suelo norteramericano al bajar en Miami me parecía algo fuera de mi realidad, cómo un pibe salido del barrio oeste de la «coqueta del hum» andaba por esos lados, codo a codo con estos cracks de Internet con los que hablo a diario a través de slack.

Trabajar como equipo presencialmente, ver cómo es una empresa norteamericana por dentro, la forma de pensar y proyectarse a futuro, como encaran los obstáculos, plantean las metas, y tantas cosas más… Al principio me sentía como sapo de otro pozo, pero poco a poco fui perdiendo mi timidez, integrándome, y realizando aportes tal como lo hago online. ¡Fue una gran experiencia!

También compartir una inmensa casa entre un uruguayo, finlandés, serbio, iraní, estadounidsense y alemán, hacer bromas y «descansarnos» para reir a carcajadas, salir a almorzar o cenar todos juntos, pasear por Disney Springs, ir de shopping, etc, fue la frutilla del postre.

Estuve allá por 7 días, y no tuve más que sentimientos de agradecimiento todo lo que pude experimentar.

Segundo viaje a Estados Unidos

El segundo viaje a Orlando (tal como estaba planificado), se dio en Febrero de 2020. Esta vez fuimos con la familia en vuelo hasta Panamá, para hacer escala y seguir hacia Florida.

El nivel de ansiedad que manejaba en este segundo viaje fue mucho menor, primero porque no viajaba al otro lado del mundo solo, sino que iba acompañado de mi esposa, hijo y mis cuñados.

El control de inmigración fue fácil y rápido, nos hicieron dos o tres preguntas y pudimos pasar sin mayor problema.

Luego de eso ya estábamos en Orlando con pase libre para ir a buscar la camioneta que habíamos alquilado. Quedamos todos asombrados cuando vimos el interior de la Dodge Gran Caravan, que aquí en Uruguay no se ven… Un vehículo automático (como el 99% de los coches allá) con capacidad para 7 personas, con espacios para todo lo que te imagines, y 100% pensado para la comodidad.

Así marchamos rumbo al hotel en la zona de Lake Buenavista, muy pegado a los parques temáticos que visitaríamos. Lake Buenavista es una ciudad pegada a Orlando, donde se ubican la mayoría de los hoteles de de la zona, y especialmente los relacionados a Disney, pertenece al condado de Orange.

Los supermercados gigantes

Lo primero que hicimos al llegar al hotel fue dormir… estabamos agoatados luego de viajar casi 12 horas. Al otro día la primer actividad tras desayunar fue ir a un supermercado a surtirnos, pues habíamos alquilado un apartamento dentro del hotel que estaba completamente equipado.

Y terminamos en un Wallmart, yo ya había ido a varios en mi previa visita de Diciembre, y no me causó tanto asombro, pero mi familia literalmente enloqueció.

Todo es gigante, las góndolas, los pasillos, los paquetes de comida, envases, las porciones, y allá encuentras 20 mil marcas de cada cosa. Literalmente estuvimos 3 horas dentro del super (o más) mientras hacíamos compras y vichabamos todo.

A diferencia de los supermercados de Uruguay, allá podés encontrar TODO lo que necesitas, desde alimentos, hasta vestimenta, electrónica, camping, deportes, no se… una locura todo, incluídos los precios, que son en muchos productos 2 a 3 veces más baratos que en nuestro país.

Disney Springs

A la tarde fuimos a Disney Springs, era mi segunda visita a este lugar, y mi impresión fue la misma que en mi primera vez que estuve allílevanamos: es realmente mágico.

Desde que bajamos por las escaleras del estacionamiento se palpita toda la magia de Disney, pero mezclada con lo que vendría a ser un shopping al aire libre, donde caminas y caminas, y no termina nunca, lleno de restaurantes, cafés, espectáculos al aire libre, tiendas temáticas y mucho más.

Es un lugar con marcas reconocidas mundialmente, donde encuentras tiendas como Harley Davidson, Uniqlo, entre otras. Dependiendo de la tienda serán los precios, en algunas la relación precio-calidad es muy buena, y en otras las cosas son muy caras.

Ese día levantamos las entradas de Disney, y ya teniamos todo pronto para ir al otro día «al lugar más feliz de la tierra».

Disney Springs

Los parques de Disney

El primer parque que visitamos fue Magic Kingdom, el lugar que se ve en tantas peliculas donde está Mickey dándole la mano a Walt… o donde se erige majestuoso el Cinderella Castle, que hemos visto en tantas películas de Disney.

Llegamos al estacionamiento, luego tomamos una especie de trencito que te lleva hasta otra área donde te tomas el ferry o el tranvía, que te deja en las puertas de entrada del parque. Es tan inmenso, que debes hacer un largo recorrido para llegar hasta allí.

Por la vista y el entorno natural, nosotros decidimos tomar el ferry, y no nos arrepentimos, lo disfrutamos completamente navegando por el lago que te lleva hasta el parque.

Una vez dentro comenzamos a visitar diferentes atracciones, tomar fotos, hacer uso de nuestros Fast-Pass, ver desfiles, comer algún snack de vez en cuando, hidratarnos, y en general, disfrutar de todo lo que ofrecía el parque.

Tras un largo día caminando y disfrutando, llegó el show de cierre, donde se ve toda la magia de disney al máximo, animaciones de clásicos del cine infantil junto con un show de fuegos artificiales y luces como nunca habíamos visto, fue el broche de oro para un día hermoso.

El siguiente parque que visitamos fueron Epcot, donde nos encontramos con un frío tremendo ese día, obviamente estabamos en Invierno, pero no se suponía que fuera tan congelante, casi como los inviernos uruguayos.

Este fue uno de los parques que más nos gustaron, por la diversidad de atracciones, la arquitectura, el «futurismo» propio de toda la infraestructura y los juegos, así como la gran variedad de países que puedes visitar dentro del parque, cada uno ofreciendo comidas típicas, bebidas, vestimentas y más.

Si hubiera hecho un día soleado, lo hubieramos disfrutado al 100%, pero poro el intenso frío tuvimos que hacer una recorrida rápida y volver dos horas antes lo estimado.

Lo bueno es que nos encantó, y ya está en nuestra lista de lugares a donde regresar la próxima vez que estemos en Orlando.

Hollywood Studios fue el otro parque que visitamos, y fue uno de los que más nos gustó. Ambientado en la década de los 50’s o 60’s, es un parque que nos llamó la atención desde la entrada por la calle principal.

Una de las montañas rusas que más nos gustó fue Rock and Roller Coaster (la montaña rusa de Aerosmith), que va de 0 a casi 100 km por hora en pocos segundos, y te hace vivir una adrenalia como pocas veces he sentido. También Toy Story land es un lugar mágico dentro de este parque, especialmente si disfrutas de la Slinki Dog Dash, donde nos comimos 2 hs de cola, pero valió la pena cada segundo del recorrido.

Finalmente, para los fans de StarWars, el universo recreado en este parque es brillante, haciéndote vivir cada momento como que efectivamente estás allí, con grandes bots parados, storm troopers patrullando, inmensas naves, y todo lo que puedas imaginar.

Animal Kingdom por otra parte fue el último parque de Disney que visitamos, y para el cual teníamos grandes expectativas pues por el mundo de Avatar, que allí fue recreado también de forma espectacular. No sólo las atracciones y juegos, sino todo el entorno, desde las calles, la flora y fauna, naves, colores, y sonidos recrean la famosa película de James Cameron.

Una gran ilusión se pinchó de inmediato luego de tomar el Kirimanjaro Safari, donde vimos muy pocos animales, y nada del otro mundo, algunas jirafas, rinocerontes, cocodrilos, y poca cosa más. Este parque, si no fuera por el mundo de Avatar, perfectamente podríamos haberlo obviado, nos dejó un sabor amargo, esperabamos mucho más.

Universal Studios era la última parada temática, este es un parque fuera de Disney obviamente, pero que tenía muchísimas cosas interesantes para ofrecer.

Ofrece acceso a muchos simuladores donde viajas a través de diferentes películas como La Momia, Rápido y Furioso, Los Simpsons, y muchos otros. Los simuladores son super reales, y se mueven tanto que te conviene no subir con poca cosa en el estómago.

Y algo que tiene casi toda la atención de los visitantes, es el mágico mundo de Harry Potter, que creado de forma perfecta, donde no pueden faltar las tiendas que venden toda la indumentaria de las películas, simuladores donde vuelas y participas en la Copa de Quidditch, otras donde luchas contra los dementores, y por supuesto, la famosa estación de King’s Cross en Euston Road.

La frutilla del postre fue tomarnos la famosa cerveza de mantequilla, tan popular en la película, que resultó ser sin alcohol, y con una espuma/jarabe de gusto dulce, que le da un toque muy particular.

Visitar el mundo de Harry Potter de día tuvo su encanto, y por la noche volvimos a ingresar, y el universo cambia totalmente, con sonidos y luces que hacen de la ambientación algo magistral.

Lake Eola

El lago Eola se ubica como uno de los lugares centrales de Orlando, y el parque que le rodea es el escenario ideal para realizar un paseo en familia.

Lo difícil es encontrar un estacionamiento gratuito para poder llegar, y sino morir en un parking privado que te cobran $10 dólares, como nos pasó a nosotros, pues es un área super concurrida tanto por locales como por turistas.

Allí se puede escuchar músicos callejeros tocando jazz y blues por ejemplo, ver la feria de artesanos y granjeros locales («Farmers Market») que está allí los fines de semana, donde se encuentran diferentes puestos con comida local y también de diferentes países del mundo.

En nuestro caso comimos comida italiana y española, y fuimos a almorzar directo al parque que rodea el lago.

Además allí también se pueden ver hermosos y grandes cisnes blancos que adornan la bella vista que ofrece el lago.

Daytona Beach

La famosa ciudad de Daytona Beach queda a una hora y poco de Orlando. Es famosa por el circuito automovilístico de Daytona, y por tener una de las mejores playas de Estados Unidos.

Nos resultó un lugar pintorezco, aunque algo abandonado en invierno, muy parecido a Punta del Este, sólo que habían muchos menos edificios contra la playa, y todo estaba en un estado degradable invitación para decadencia.

Visitamos el muelle principal, donde tomamos hermosas fotos, y caminamos un rato por la calle que da contra la costa, que no es una rambla ni nada parecido, allá no tienen rambla como tal, simplemente calles, y accesos a las diferentes playas.

Algo rarísimo para nosotros, pero muy común para la gente de Florida, es el hecho de que allá se permite bajar con los autos y camionetas a la playa directamente, y perfectamente puedes ver conducir a familias enteras, que se instalan junto a sus vehículos. Muy raro, algo impensable en el Uruguay.

El museo Daytona International Speedway es algo que a los fanáticos de los autos y carreras les va a encantar, ofrecen un recorrido por el circuito, museo de autos, tienda de productos y mucho más.


Visita a Winter Garden

En el último día en Orlando, tuvimos la agradable oportunidad de cenar en Winter Garden, un pueblito que queda a 30 minutos de Orlando.

Cuando llegamos nos encontramos con otro mundo, una ciudad chiquita, con una calle principal muy pintorezca llena de restaurantes y pequeñas tiendas al típico estilo norteamericano con ladrillos, jardines muy cuidados, banderas norteamericanas ondeando por todos lados.

Allí cenamos y nos encontramos con Chris para pasar un rato muy ameno junto a su familia, intercambiando risas, anécdotas y más en un intercambio cultural riquísimo que se dió. Fue la antesala a volver a Uruguay, y la frutilla del postre para que nos siguiera encantando la cultura norteamericana.


¿Qué cosas nos asombraron?

Nos gustaron muchísimas cosas, pero sin duda estas son las que en particular a mi me llamaron más la atención.

Hamburguesas vegetarianas

La famosa Impossible Whooper fue una de las cosas que más comí durante esta estancia en EE.UU, y casualmente pensaba allá «para que lleguen a Uruguay pasarán dos años» (siguiendo la premisa de que acá siempre todo llega tarde). Para mi sorpresa, a los pocos días Burger King Uruguay anunciaba la ‘Rebel Whooper’, la versión de carne vegetal para el mercado uruguayo.

La limpieza de las calles y espacios públicos

Toda el área de Disney, también el downtown, y muchísimos barrios de Orlando son extremadamente limpios, no se ve un papel en la calle. Si bien aquí en Maldonado y Punta del Este nos caracterizamos por tener calles muy limpias, allá nos ganan por lejos.

Los estacionamientos

Los coches son inmensos, allá no existen Cherry QQ, ni Suzuki Alto, o un Chevrolet Spark, esos autos directamente serían pequeños para una gran cantidad de norteamericanos, que se caracterizan por tener un sobrepeso promedio altísimo en comparación a otros países.

Por ello los vehículos son muy grandes, extra grandes, y los estacionamientos en general permiten estacionar cualquier camioneta o auto de forma cómoda, sin tener que verse «encerrados» por delante o atrás como sucede acá en Uruguay, donde además si estacionas de frente, no tendrás miedo alguno de que alguien raye tu puerta por que quedaste demasiado cerca del otro vehículo.

Las porciones de comida

Las porciones de cada comida en restuarantes o locales de comida rápida son inmensas, literalmente para dos personas. Y otra cosa que nos llamó la atención fue el ‘free refill’, donde te permiten volver a llenar tu vaso de refresco/té/agua de forma gratuita, algo impensado en Uruguay.

La amabilidad de la gente

Durante nuestra estancia vimos algún cara de culo que otro, pero la gran mayoria de las personas en locales, tiendas, y en las calles, ofrecían una amabilidad envidiable. ¿Será que notaban al toque que eramos turistas? No lo sé, el resultado fue bueno de cualquier manera, quedamos encantados.

Como las cosas simplemente «funcionan»

A diferencia de Uruguay y muchos otros países latinos, una de las cosas más lindas del país del norte es que todo está hecho para funcionar. Las reservas funcionan, los estacionamientos son amplios, la comida te la sirven rápìdo, todo es accesible y fácil de hacer, no te piden mil requerimientos como acá, entre muchas otras cosas. Una maravilla cómo funciona todo de forma tan sistematizada.

El tráfico

Volviendo de Daytona Beach, nos topamos con un tráfico de Martes a la tarde, para llegar hasta Orlando, y derrepente nos vimos atascados en un embotellamiento de más de una hora para llegar hasta el hotel.

Fue una de las cosas que no me gustaron, pero fue un sólo día, y por algo puntual. Igualmente, gracias a las inmensas autopistas, llegar a cualquier lado se hace relativamente fácil si tienes Google Maps.

El sol no quema tanto

Durante los quince días que estuvimos allí, disfrutamos de muchas jornadas de alta temperatura, con valores cercanos a los 30 grados, donde estuvimos mucho tiempo «al rayo del sol» como diríamos acá, y que para nuestra sorpresa, no nos quemaba tanto como lo hace en los meses de verano en Uruguay.

Igual me quedó la duda de cómo será el calor en verano, si en invierno hacía calor…

Las farmacias no son sólo farmacias

Frente al hotel había un Wallgreens, que es una de las cadenas de farmacias más conocidas en EE.UU.

Para nuestra sopresa, al entrar encontramos que la supuesta farmacia era un pequeño puesto de 2×2, dentro de un inmenso supermercado donde había de todo menos medicamentos: comida, ropa, y mil otras cosas que nada tenían que ver con lo que imaginamos debe haber en una farmacia.

Que cada uno está en la suya

Allá no está presente el chusmerío uruguayo, el «qué dirán», el que te midan por el modelo de auto que tenés (porque casi cualquier persona tiene excelentes vehículos).

Dato interesante es que por lo que pudimos ver, los que menos ostentan allá, los que menos se hacen ver, y observan a los otros, son los norteamericanos, mientras que los latinos inmigrantes que vimos (oh casualidad!), son los que buscan llamar más la atención, y los que siguen de un modo pendientes de la mirada de otros.

Claro está que puedo estar equivocado, pero de los integrantes del grupo, que tuvimos, pero muchos de nosotros coincidimos en estos puntos que vimos en las semanas que estuvimos en Florida.

Vuelta a casa

Por primera vez, incluso antes de regresar a casa, pensamos «qué lugar lindo para venir a vivir».

Y seguimos pensándolo luego de que llegamos a Uruguay… Pero primero está terminar la carrera, revalidar otras que ya tenemos aprobadas, el estudio de nuestro hijo, nuestros perros, y muchos detalles más, cosas que nos llevarán años definir, que no se pueden hacer al azar ni de forma apurada.

No sabemos si a futuro nos mudaremos o no, pero definitivamente, es uno de los lugares más lindos que hemos visitado, y donde nos sentimos más cómodos hasta ahora.’»

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