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Viaje a San Pablo – Parte 3

Después de casi 7 años sin venir a San Pablo, hace dos semanas hemos aterrizado nuevamente con la familia en esta hermosa ciudad.

Había olvidado lo grande que es el aeropuerto de Guaruhlos, nos tomó un buen tiempo llegar a recoger las maletas, así como salir del aeropuerto mismo.

Una vez fuera, frente a las puertas de salida hay muchos buses que te llevan a los diferentes barrios de la ciudad, donde luego te puedes tomar un taxi o Uber para llegar a tu destino.

En nuestro caso nos tomamos uno de esos buses para llegar hasta una zona urbana, y luego un Uber directamente.

Parece mentira como pasa el tiempo, en el último viaje que hicimos no teníamos hijos, y pudimos disfrutar de otra manera, caminando por todos lados, sobre todo. Mientras que ahora cambió bastante el panorama, ya que no puedes llevar a un niño de 5 años a caminar todo el día.

Si bien recorrimos muchos lugares a pie, para movilizarnos en general lo hicimos todo el tiempo con Uber, algo que recomiendo mil veces antes que moverte en bus, o alquilar tu propio coche. Las tarifas de Uber son muy baratas, y los conductores más que experimentados para manejar en el caos paulista, sobre todo en hora pico. El tránsito en San Pablo es de locos, por lo que alquilar un auto estaba descartado.

Algo que notamos desde el día uno fueron los precios más caros… si antes era tres veces más barato todo que en Uruguay, ahora no es tan así, y los precios equivalen a un 30%-40% más barato, pero no más de eso.

Una cosa buena que pude notar otra vez, es que San Pablo es una ciudad muy segura (obviamente, no fuimos a ninguna favela, pero si recorrimos muchos barrios normales), es muy irónico pensar que en esa ciudad me siento más seguro caminando que cuando visito Montevideo. Aquí nadie te pide monedas, ni te hablan, o te dicen groserías en la calle si no les contestas, es como que cada uno está en su mundo y no te rompen las pelotas como los «ñeris» de Uruguay.

Ves también muchas patrullas en la calle a caballo, en patines, bicicletas o camionetas, custodiando las esquinas, recorriendo calles, etc, algo que también te da más sensación de seguridad, y que seguramente mantiene al margen a los que pueden hacerse los vivos.

Una de las características especiales de este viaje, es que lo hice mientras trabajaba. Si, es uno de los beneficios del trabajo remoto, sólo necesito mi notebook y una conexión a Internet y puedo trabajar desde cualquier parte del mundo.

Para tratar de hacer que mi tiempo rindiera al máximo, trataba de levantarme temprano cercano a las 8 y trabajar máximo hasta las 16 hs, para luego si tener el resto del día libre y salir a conocer, pasear, etc.

¿Qué hicimos esta vez en San Pablo?

Entre muchas cosas, podemos destacar estas:

Correr en una autopista

Esta fue una de las coas más extrañas que hice esta vez. Dado que hay tan poco lugar, tantas calles, gente y edificios, muchas autopistas cierran luego de las 20 hs, donde los ciudadanos salen a correr, caminar y hacer ejercicio en general.

También vi muchas personas paseando sus mascotas, y chicos conversando con sus pares. Si bien hay plazas y parques, no todos pueden llegar a ellas, y por ello se hace más fácil ir a este tipo de lugares.

Una experiencia rara, y nada comparable a ir frente al mar o la rambla de Mercedes frente al río, o simplemente ir a jugar al «campito» de enfrente con tus amigos, como hice durante toda mi niñez… acá van al asfalto.

Visitar el Parque Ibirapuera

Este es un lugar que recomiendo, un parque enorme, con kilómetros y kilómetros de cosas para ver, desde lindos jardines japoneses, zonas de juegos para niños, restaurantes / lanchonettes, lagos con cisnes, exposiciones, museos, y más.

Muchos otros lo usan directamente para correr, patinar o andar en bicicleta. Es como el Central Park de San Pablo, un oasis verde en el centro del cemento.

Recorrer la ciudad en metro

Es increíble el sistema de transporte que tienen en esta ciudad, que te lleva de una punta a otra en cuestión de minutos.

Claro, me parece increíble a mi, un uruguayo que lo único que conoce previamente son los autos y omnibus, pues como todos sabemos en Uruguay no hay metro/subte.

Me asombró la primera vez que visité San Pablo, y lo hizo también ahora, tan organizado, eficiente, y veloz, una maravilla!

Desayunar en un clásico lanchonette

Esto es algo que me tiene fascinado cada vez que visito la ciudad, se trata de estos pequeños lugares para desayunar, tomar un jugo, una cerveza o almorzar que están en cada esquina de San Pablo.

Son lugares informales para comer, muy pequeños generalmente, algunos de ellos ni mesas tienen, solo unos bancos para sentarte frente a un mostrador y comer allí.

Es donde creo se ve gran parte del día a día de los paulistas, donde encuentras gente que para de trabajar y va por una comida rápida o a tomar algo allí, hasta chicos antes de ir al colegio comprando cosas.

Mi desayuno preferido en San Pablo siempre es y será el café con pan de queso (pao de queijo).

Comer comida rara: restaurantes Italianos, Japoneses, Griegos, Chinos, etc.

San Pablo es una ciudad que está llena de inmigrantes, si bien tiene un gran número de gente proveniente de Japón, en estas últimas décadas el número de inmigrantes de otros países ha aumentado drásticamente.

Y esto también se ve reflejado en los restaurantes, donde puedes encontrar comida italiana, griega, china, japonesa, etc.

En nuestro caso fuimos a un restaurant japonés donde comimos cosas rarísimas y deliciosas cada una de ellas. Vale la pena tomarse un tiempo y recorrer las diferentes opciones culinarias que ofrece la ciudad.

Ir de Shopping

En Viaje a San Pablo – Parte 01, sugerí ir de compras por las populares 25 de Marzo o el famoso barrio de Bras, sin embargo, esta vez tomamos una ruta diferente, y visitamos muchos shoppings como el de Higienopolis, Bourbon, Itaquera, Iburapuera, y varios más.

A diferencia de los shoppings que tenemos en Uruguay, en San Pablo puedes encontrar hasta 70 shoppings en toda la ciudad, y cada uno de ellos tiene un estilo y diseño diferente. Muchos de ellos incluso tienen hasta 7 pisos de alto, algo que nos dejó totalmente asombrados!

Los precios son un poco más baratos que los shoppings de Uruguay, pero no tienen una diferencia abismal -en comparación a tiendas más chicas o de barrio-.

Visitar una ciudad vecina

En nuestro caso la familia de mi esposa tiene familiares en la ciudad de Sao Jose Dos Campos, por lo que fuimos de visita un fin de semana por allí.

Queda tan solo a una hora de San Pablo, y es un lugar muy pintoresco, no tuvimos mucho tiempo de recorrer, pero nos gustó todo lo que vimos.

Al alejarte uno kilómetros de San Pablo se nota el cambio: la gente anda más tranquila, se viste de forma más informal, desaparecen los edificios poco a poco, y todo se vuelve más «normal», parecido a la vida aquí en Maldonado.


Este viaje, a diferencia del otro que realizamos en 2013, fue sumamente espontáneo, de un mes para otro decidimos ir, y a las pocas semanas estabamos viajando.

Próximo destino: Viaje a Estados Unidos.

Publicado enViajes

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