Saltar al contenido

Volviendo de vacaciones

Durante el pasado 2016 sucedieron varios cambios en mi vida que me llevaron a tomar una decisión que no realizaba en casi 11 años, dejar de asistir a las reuniones de diálogo de Soka Gakkai.

Si bien las reuniones de diálogo tienen el objetivo primordial de estudiar principios budistas, compartir experiencias y alentar a los miembros, en el área de Maldonado, en la comunidad que integraba, las reuniones se habían vuelto monótonas, sin preparación alguna por parte de sus líderes (totalmente improvisadas), y no eran las reuniones en las cuales me gustaba participar. En vez de hablar de principios y estudiar de forma activa, o alentar a los miembros, gran parte de las reuniones se perdían en charlas coloquiales (chusmerío) que nada tenían que ver con budismo.

También algo lógico que sucede en muchas comunidades de SGI: no había química y existía una constante incomodidad con algunos de los miembros que asistían, algo contra lo que luché por años, pero «la poca piel» que tenemos con algunas personas, la hipocresía y la envidia reinante a veces es más fuerte, y así tomé la decisión de alejarme de las reuniones de diálogo.

Y al alejarme de las reuniones también paralelamente dejé de lado mi practica de Daimoku y Gongyo. Quería sentirme sin ataduras ni obligaciones para con ninguna organización, y también para con una práctica diaria estipulada como lo dictan en USGI. Como decimos aquí, me tome unas vacaciones… una licencia de todo lo relacionado al budismo.

Creo que una parte de mi ansiaba vivir la vida sin tener al budismo en el medio, ver como experimentaba todo de una manera diferente, pues desde que soy un jóven esta ha sido la filosofía que más ha influido en mi forma de ver y sentir el mundo.

Y el resultado tras casi 7 meses fue bastante evidente. Al principio me sentí perfecto, vida normal como cualquier persona, sin embargo luego del sexto mes sin practicar Daimoku mi estado de vida definitivamente me estaba haciendo ver la falta del budismo: irritabilidad, negatividad, pesimismo, falta de conexión con el universo y los demás.

Este período fuera de las actividades de SGI en Uruguay me ha servido mucho. Aprendí que mi vida sin esta filosofía y práctica no es la misma. Hace 1 semana he vuelto a realizar mi práctica de Daimoku y Gongyo, sin embargo ya no bajo la eterna norma de de hacerlo cada mañana y cada noche, sino cuando lo siento, cuando mi cuerpo, mi corazón o mi mente lo necesitan.

Una de las cosas que más extrañaba era sentirme conectado con el universo, con las cosas que realmente me hacen sentir feliz, con los objetivos que me planteo cada año al comenzarlo, extrañaba al Esteban budista. Dejar de practicar un tiempo y volver nuevamente me hizo volver a darme cuenta de qué cosas son realmente importantes: luchar por mi felicidad y compartirla con los demás.

Y volví a sentir ese inmenso fluir del universo a través de mi al conectarme recitando el mantra Nam myoho rengue kyo, el poderoso Daimoku volvió a hacerme sudar como en mis principios… me siento nuevamente optimista, con fé en mi vida, en mi sabiduría, en mi budeidad y mi futuro.

Lo que se que no voy a volver a hacer, es reunirme en la vieja comunidad a donde asistía, si bien habían miembros que ponían todo su corazón, habían otros que no ayudaban al éxito de las reuniones y con los que nunca tuve ninguna química, todo lo contrario. Buscaré una nueva comunidad de seguro, y tomaré lo que me sirva de la postura budista que promueve la SGI de Uruguay, y lo demás lo descartaré.

Ciertamente este tiempo fuera de la práctica me hizo dar cuenta su importancia, reivindicando que es la filosofía de vida que quiero seguir, sólo que de aquí en más lo haré a mi manera, a mi ritmo, y sin sentirme presionado por la organización, sus directrices o responsables.

Budismo es libertad me dijo una vez un referente de esta filosofía en el Uruguay, eso lo recuerdo siempre, y ahora finalmente creo que he encontrado una forma de llevar esta filosofía y práctica en la que finalmente si me siento libre.

Publicado enBudismo y Filosofía

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.